23 de junio de 2026
DEL FIN DEL MUNDO A EUROPA: INVESTIGADORES MAGALLÁNICOS ESTUDIAN EL FUTURO DE LOS PAISAJES
La iniciativa reúne a una veintena de jóvenes científicos de distintos países, entre ellos varios de la Universidad de Magallanes (UMAG) y del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC).

Un grupo de investigadores de la región de Magallanes participará durante dos semanas de junio en la Summerschool 2026 "Diversidad Biocultural", un programa internacional que los llevará a recorrer Alemania de punta a punta para estudiar, sobre el terreno, cómo cambia un paisaje cuando la presencia humana lo transforma a lo largo de los siglos.
La iniciativa reúne a una veintena de jóvenes científicos de distintos países, entre ellos varios de la Universidad de Magallanes (UMAG) y del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC). El eje que articula todo el viaje es un concepto tan sencillo como revelador: el gradiente de transformación antropogénica, es decir, la escala que va desde los territorios casi intactos hasta aquellos profundamente modificados por el ser humano.
En esa escala, Magallanes y Europa Central ocupan los extremos opuestos. El Cabo de Hornos figura entre los 24 lugares más prístinos que quedan en el planeta, un sitio donde la palabra clave sigue siendo conservar. Europa Central, en cambio, lleva milenios intervenida y hoy concentra sus esfuerzos en restaurar lo que perdió. Mirar ambos extremos al mismo tiempo es, precisamente, la apuesta del encuentro.
El itinerario funciona como un viaje por la memoria de un paisaje. En Fráncfort, los participantes visitarán el instituto de investigación Senckenberg y conocerán el cerro Lohrberg, donde se protegen como patrimonio las antiguas huertas de frutales. Visitarán también la pista de aterrizaje de Bonames, demolida para devolverle su cauce a un río, y las turberas del Bourtanger Moor, hoy un museo que recuerda cómo fueron explotadas hasta agotarse. Más al norte caminarán por el bosque de Sababurg, uno de los pocos retazos de bosque casi original de Alemania, y por el Parque Nacional Kellerwald, junto a la represa del Edersee.
Para una mirada magallánica, esas imágenes resultan familiares y, a la vez, inquietantes. Las turberas y los bosques de lenga y coigüe que en Europa son apenas un recuerdo, en el extremo sur de Chile siguen vivos. Lo que allá se intenta reconstruir con grandes proyectos, en Magallanes todavía existe.
El programa también dedica espacio al vínculo entre ciencia y cultura. En Jena, los investigadores recorrerán el Herbario Haussknecht y la casa de Ernst Haeckel, el naturalista que hace más de un siglo unió el rigor científico con la belleza del dibujo para mostrar la diversidad de la vida.
Hay, además, un dato que enorgullece a la región. El concepto de "conservación biocultural" —la mirada que integra naturaleza y cultura, ciencia y comunidad— nació en Magallanes, en el trabajo que el doctor Ricardo Rozzi y el CHIC desarrollan desde Puerto Williams. Las ideas que hoy se discuten en Europa partieron, en buena medida, desde el fin del mundo.
Durante la escuela, los participantes trabajarán en grupos para comparar ambos extremos del planeta: la homogeneización de los paisajes, la restauración europea frente a la conservación chilena, los impactos del cambio climático, el papel del arte y la ética del cuidado de la tierra. Regresarán con una certeza y una pregunta: que Magallanes conserva algo cada vez más escaso en el mundo, y que de las decisiones de hoy depende seguir cuidándolo antes de tener que restaurarlo.
El proceso permanecerá abierto hasta el 30 de junio y contempla alternativas para adquisición de vivienda, construcción en sitio propio y densificación predial.
El proceso permanecerá abierto hasta el 30 de junio y contempla alternativas para adquisición de vivienda, construcción en sitio propio y densificación predial.






























































































































































