4 de mayo de 2026
PRIMEROS BIOENSAYOS DE CALIGUS EN MAGALLANES REVELAN NUEVOS DESAFÍOS SANITARIOS DEL SALMÓN
Magallanes deja de ser considerada una zona de bajo riesgo y emerge como un territorio que requiere vigilancia temprana para entender cómo responde Caligus en este nuevo escenario sanitario.

Por primera vez, el Instituto de Fomento Pesquero (Ifop) logró ejecutar en la Región de Magallanes su programa permanente de vigilancia de susceptibilidad de Caligus rogercresseyi a diferentes antiparasitarios, incorporando a la macrozona austral a un monitoreo que desde 2018 se concentra principalmente en Los Lagos y Aysén.
El programa se desarrolla en el amparo del Programa de Vigilancia a la Sensibilidad y es ejecutado por el Ifop, dentro del marco de la investigación permanente que determina Subpesca, de acuerdo con la Ley General de Pesca y Acuicultura.
Históricamente, la región de Magallanes había implicado dificultades prácticas y de contexto productivo para ser incluida en el programa de vigilancia. Desde desafíos logísticos como accesos complejos; falta de infraestructura local, al no poseer un laboratorio montado en la región; y la baja relevancia histórica del problema, ya que la carga de Caligus y su consecuente uso de antiparasitarios eran muy bajos. Ante un aumento incipiente en las cargas parasitarias y un mayor uso de antiparasitario, Magallanes deja de ser considerada una zona de bajo riesgo y emerge como un territorio que requiere vigilancia temprana para entender cómo responde Caligus en este nuevo escenario sanitario.
Ciencia en terreno
Los muestreos se realizaron en dos centros ubicados en el Sector Taraba e Isla Capitán Aracena, priorizando centros cercanos a cosecha, donde las cargas de Cáligus son más altas y concentradas, facilitando la extracción manual de los Cáligus adheridos al pez, reuniendo entre 800 a 1.000 Caligus para asegurar suficientes individuos viables, los que eran mantenidos en agua del mismo centro para preservar sus condiciones y viabilidad para los bioensayos.
"Lo que hacemos es hacer una exposición artificial de los Caligus en placas Petri. Colocamos los especímenes en las placas: cinco machos, cinco hembras por placa, y tres placas por cada una de las concentraciones, incluyendo el control", explicó el Dr. Jaiber Solano Iguaran, PhD en Ecología y Evolución e Investigador senior en el Ifop.
Se midió así la susceptibilidad para 4 antiparasitarios elegidos de acuerdo con criterios prácticos y epidemiológicos: uso histórico en el centro y relevancia en la industria. Estos fueron azametifos, deltametrina, Lyptus Plus y peróxido de hidrógeno, y fueron diluidos distintas concentraciones para exponer los Caligus a estas y medir su respuesta, calculando de esta manera indicadores clave como EC50 (concentración que afecta al 50% de la población) y LC50 (concentración que mata al 50%).
Hallazgos importantes
Los bioensayos realizados en el sector Taraba no fueron validados debido a la rápida afectación de los parásitos al extraerlos de los peces. El Dr. Solano señaló que estos bioensayos no pudieron validarse probablemente debido a la gran influencia de agua dulce o la baja temperatura del agua del lugar.
“Existen mecanismos reportados sobre cómo los lepeopterido – los “Cáligus” del hemisferio norte - toleran vivir en ambientes de baja salinidad, y es básicamente porque toman iones de la piel o mucus del salmón para poder regular su carga iónica. Al sacarlos del del pez y ponerle un tacho no tienen cómo hacer esta regulación”, indicó el Dr. Solano.
Por otro lado, los bioensayos realizados en Capitán Aracena, cruzando el Estrecho de Magallanes, lograron resultados válidos y exitosos, logrando curvas robustas y baja mortalidad control.
Estos resultados sugieren diferencias poblacionales —y potencialmente genéticas— entre Caligus de distintas regiones, presentando a su vez distintas respuestas a antiparasitarios, por lo que “uno esperaría que las medidas de manejo de cada una de estas poblaciones sean también diferentes”, comentó el experto.
Además de su distinta respuesta experimental, el Ifop observó diferencias fenotípicas relevantes: ejemplares de mayor tamaño, tonalidad más blanquecina y menor generación de petequias en piel, rasgos que reflejan esas adaptaciones poblacionales específicas.
El programa observó también cambios en la sensibilidad a ciertos antiparasitarios con el tiempo, lo que enfatiza la necesidad de ampliar la cobertura espacial y temporal de los bioensayos para mejorar la gestión y rotación de antiparasitarios.
Lo que viene
El Dr. Solano expuso que el programa posee una proyección clara y ambiciosa, enfocada en varios ejes clave para mejorar su efectividad y aporte al manejo de la caligidosis, entre ellos, apunta a ampliar su cobertura espacial y temporal, aumentando la frecuencia de bioensayos y extendiendo la vigilancia hacia más centros y zonas productivas, con el objetivo de obtener una resolución sanitaria mucho más precisa.
En paralelo, el Ifop avanza en estudios de genética poblacional para comprender cómo se conectan las distintas poblaciones de Caligus entre regiones y dentro de cada macrozona. Este conocimiento podría permitir redefinir unidades geográficas de manejo con base biológica, optimizando decisiones sobre descansos sanitarios, movimientos de centros y estrategias de control.
“Necesitamos avanzar en el conocimiento de cómo están conectadas las poblaciones para definir unidades geográficas que tengan un sentido biológico”, agregó. “Necesitamos que estas delimitaciones sean basadas en ciencia”.
Fuente: salmonexpert.cl
Los procedimientos se desarrollaron durante el fin de semana largo en los sectores centro y norte de Punta Arenas.
Los procedimientos se desarrollaron durante el fin de semana largo en los sectores centro y norte de Punta Arenas.









































































































































































