28 de octubre de 2026
CARTA AL DIRECTOR | EL NEGOCIO DEL CHOVINISMO DIGITAL
Por Sergio Reyes Tapia, Exseremi de Bienes Nacionales

En algunas páginas noticiosas de la prensa local, se ha desnudado una alarmante falta de madurez estratégica en nuestra dirigencia política. Al ver al alcalde de Cabo de Hornos, consejeros y partidos políticos pedir movilizar aparatos institucionales para responder en masa a un exgeneral argentino, queda claro que no estamos defendiendo la soberanía, sino actuando con poco juicio frente a un negocio de marketing digital extranjero.
Hay que decir las cosas como son: La Fábrica Podcast y su programa “El Tablero” no son un laboratorio de pensamiento geopolítico de la Inteligencia Militar Argentina; son una lucrativa máquina de clickbait (click del cebo) de la derecha nacionalista. Su conductor es Christian Sanz, un reconocido nacionalista, quien opera con la experiencia, los códigos y el trasfondo de un exoficial de inteligencia, y su modelo de negocio virtual es cínico: sientan en fila a militares activos y en retiro para que repitan, cada cierto tiempo, el mismo libreto incendiario sobre el Estrecho de Magallanes y Puerto Williams, sabiendo perfectamente que el algoritmo de YouTube premiará con miles de dólares en publicidad la indignación de los chilenos.
Pero, también es claro, lo que al parecer nuestra dirigencia parece no calibrar es que, en el sofisticado escenario de las percepciones globales, estos libretos suelen ser útiles para terceros, (que están en el norte de América), interesados en medir, de forma casi científica, la temperatura de nuestra cohesión social y la velocidad de reacción de nuestras dirigencias, y así, cada vez que esa pantalla necesita facturar visualizaciones —o ensayar una fricción artificial—, basta un micrófono para que la política local corra tras una “crisis” privatizada y fomentando el secuestro de YouTube de la agenda de Relaciones Exteriores.
Así como las operaciones de Fernando Cerimedo lograron pautear campañas electorales e instalar fake news a nivel internacional, el podcasting de Christian Sanz logra capturar la agenda de la Cancillería chilena, forzando a los partidos políticos a reaccionar exactamente como el laboratorio de testeo extranjero lo tiene calculado.
Veamos, el podcast genera una guerra simulada. Bandos se enfrentan en la sección de comentarios de YouTube, los fragmentos más agresivos, y los políticos de trinchera en Santiago o Buenos Aires emiten comunicados incendiarios. Físicamente no hay un solo movimiento de tropas en el Estrecho de Magallanes, pero en la mente del espectador la tensión es real. Ese es el desgaste: agotar la confianza transfronteriza y la salud mental colectiva a través de pantallas.
La soberanía chilena sobre el Estrecho de Magallanes y el área austral está establecida enlos tratados definitivos de 1881 y 1984, y se sustenta en hechos materiales, no en los píxeles de una transmisión. El verdadero peligro de validar este desfile de provocadores no es diplomático, sino el riesgo latente de que algún loco chovinista, intoxicado por la retórica de estos nichos digitales, se cuelgue del discurso virtual para cometer una estupidez real en la frontera que termine escalando un incidente innecesario.
La legítima demanda de mayor inversión y conectividad para nuestras zonas extremas debe exigirse con seriedad, no usándose como excusa para alimentar este show. Frente a la obscena mercantilización del nacionalismo, la única respuesta digna de un Estado soberano es el desprecio absoluto a esta industria del clickbait transandino, la fiscalización estricta de nuestros límites y la indiferencia estratégica frente al ruido de las pantallas. Dejemos de financiar el diseño ajeno con nuestra ingenuidad.
Los trabajos se extenderán entre octubre y febrero, con intervenciones priorizadas en vías de alto flujo vehicular y sectores que requieren atención complementaria a las labores de Serviu.
Los trabajos se extenderán entre octubre y febrero, con intervenciones priorizadas en vías de alto flujo vehicular y sectores que requieren atención complementaria a las labores de Serviu.
































































































































































