12 de marzo de 2026
UN CIENTÍFICO A BORDO DE UN BUQUE HACIA LA ANTÁRTICA: «CON PRISA, PERO SIN PAUSA»
Juan Höfer, investigador de ICEMELT y académico de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), relata los últimos hallazgos en relación a microalgas en el estrecho de Bransfield.

Una cosa que siempre escasea durante un crucero oceanográfico es el tiempo de buque. Moverlos es costoso y es complicado subirse a uno, por eso siempre intentamos tomar el máximo número de muestras y datos, aunque eso signifique sacrificar nuestras horas de sueño y temporalmente nuestra cordura. Ahora que escribo estas líneas, hemos dormido unas seis horas en total durante los últimos tres días. Esta falta de sueño es el precio que debemos pagar para tomar muestras, ya el buque no se detiene y trabaja las 24 horas del día sin pausa.
En nuestro caso, decidimos aprovechar esta oportunidad para tomar la mayor cantidad de muestras posibles, incluyendo aquellas a más de 1.000 metros de profundidad. Normalmente, no es fácil disponer de una plataforma como el buque Almirante Viel que nos permita tomar tantas muestras y tan profundas. En este viaje, esperemos que el primero de muchos, lo queremos aprovechar al máximo.
Cada vez que la roseta sale del agua, nuestras caras se iluminan de alegría como si fuésemos niños a punto de abrir los regalos del Viejito Pascuero en navidad. Son horas llenando viales y frascos con aguas gélidas que provienen del fondo del mar, pero cada una de estas muestras son una pieza del puzzle que nos permite estudiar el rol que tiene el océano austral en el sistema que regula el clima del planeta.
Microalgas para combatir el cambio climático
El océano austral rodea la Antártica y, para el tamaño que tiene, afecta desproporcionadamente al clima de la Tierra, ya que captura gran cantidad de dióxido de carbono (CO2) y calor, evitando así que el planeta se caliente a mayor ritmo. Parte de esa función reguladora se debe a las gélidas temperaturas del océano, pero otra parte se debe a la acción de las microalgas. Esto son organismos microscópicos que viven flotando en el mar y realizan la fotosíntesis para crecer igual que el pasto que vemos en los parques. Cuando hacen esa función, liberan oxígeno y atrapan dióxido de carbono, retirándolo de la atmósfera y reduciendo así su efecto invernadero que causa parte del cambio climático.
Ahora mismo, nos encontramos en el estrecho de Bransfield, donde normalmente las poblaciones de estas microalgas no son muy grandes. Pero este verano las microalgas nos han sorprendido y registramos grandes concentraciones de ellas en las aguas del estrecho. Esto lo podemos ver con algunas de las sondas que registran las condiciones del océano, o cuando filtramos el agua de mar y los filtros tienen una fuerte coloración verde después.
Microalgas «obreras» del océano
Marcelo Gutiérrez, profesor en la Universidad de Concepción (UDEC), ha traído un equipo que toma fotografías de estas microalgas en tiempo real, lo que nos permite observar que se trata de una fuerte floración de diatomeas. Las diatomeas son un tipo de microalgas que vendrían a ser las obreras del océano. Cada una de ellas es microscópica y de forma individual no representa gran cosa, pero todas juntas son poderosas y la base de la red trófica marina en el océano austral. También son las principales responsables de la captura de dióxido de carbono.
Estos primeros hallazgos nos dan energía para continuar cuando nuestros párpados luchan por cerrarse y llevarnos a los brazos de Morfeo. Una floración como esta añade valor a las muestras y datos que estamos recopilando.
Tras un snack de media noche y recargar el tanque de cafeína, continuamos tomando muestras de agua y datos que dentro de unos meses nos servirán para cuantificar la cantidad de dióxido de carbono que fijaron las microalgas durante este verano que se termina, así como las condiciones que desencadenaron este inusual evento. La naturaleza antártica cada verano es diferente, pero siempre llena de sorpresas por descubrir y enigmas por resolver.
Fuente: cooperativaciencia.cl
El Ejecutivo inauguró su mandato reforzando la necesidad de autoridad, orden y decisiones difíciles para enfrentar las urgencias del país.
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