6 de junio de 2026
COLUMNA DE OPINIÓN | EL TAMAÑO DEL ESTADO TAMBIÉN DEBE DISCUTIRSE
Por: Arturo Storaker

Durante años, la política chilena asumió que cada nuevo desafío requería una nueva institución.
Así nacieron ministerios, subsecretarías, programas y servicios que, con el tiempo, fueron
ampliando la estructura del Estado hasta niveles que hoy merecen una revisión seria y
desapasionada.
La reciente propuesta de fusionar ministerios no debe entenderse como un simple ajuste
administrativo. En realidad, abre una discusión mucho más profunda: cómo construir un Estado
más eficiente, moderno y capaz de responder a las necesidades de los ciudadanos.
Durante demasiado tiempo el debate se ha planteado entre quienes defienden un Estado más
grande y quienes promueven uno más pequeño. Sin embargo, esa discusión muchas veces deja
fuera la pregunta más importante: ¿está funcionando de la mejor manera posible?
La experiencia demuestra que el crecimiento institucional no siempre se traduce en mejores
resultados. En muchos casos, la multiplicación de organismos genera duplicidad de funciones,
mayores costos administrativos y procesos de decisión más lentos. El ciudadano común no percibe
cuántas reparticiones intervienen en una política pública; percibe si el problema se resolvió o no.
Chile ha avanzado en la creación de nuevas estructuras durante las últimas décadas, pero pocas
veces se ha detenido a evaluar si algunas de ellas podrían integrarse para mejorar la coordinación
y reducir la burocracia. La posibilidad de fusionar ministerios vinculados por objetivos comunes
representa precisamente esa oportunidad.
Lo relevante es que esta discusión no surge desde la teoría. En los últimos años hemos visto
autoridades ejerciendo responsabilidades sobre más de una cartera, demostrando que existen
espacios donde una coordinación más estrecha no solo es posible, sino también conveniente. La
pregunta que corresponde hacerse es si esas experiencias deben transformarse en cambios
permanentes.
Además, cuando observamos a los países de la OCDE, encontramos que muchos operan con
estructuras ministeriales más compactas que la chilena. No porque sus Estados sean más débiles,
sino porque han buscado concentrar funciones relacionadas para mejorar la gestión y la eficiencia.
Por supuesto, una modernización de esta naturaleza requiere prudencia. No se trata de reducir
capacidades ni de debilitar la presencia del Estado en áreas esenciales. Se trata de eliminar
duplicidades, simplificar procesos y permitir que más recursos lleguen a donde realmente importan:
las personas.
Chile enfrenta desafíos enormes en materia de crecimiento económico, seguridad pública,
inversión y desarrollo regional. En ese contexto, modernizar el Estado deja de ser una opción para
transformarse en una necesidad.
La discusión sobre la fusión de ministerios puede ser apenas el comienzo de un debate mayor.
Uno que no se centre en cuántas oficinas tiene el Estado, sino en qué tan eficaz es para resolver
los problemas de los ciudadanos.
Porque la fortaleza de un Estado no se mide por el tamaño de su organigrama, sino por los
resultados que entrega.
Arturo Storaker
Presidente Regional UDI Magallanes y Antártica Chilena
La sentencia rechazó la mayor parte de las solicitudes de los demandantes y acogió únicamente el pago de un bono de Navidad.
La sentencia rechazó la mayor parte de las solicitudes de los demandantes y acogió únicamente el pago de un bono de Navidad.











































































































































































