17 de mayo de 2026
HOGAR DE CRISTO IMPULSA CAMPAÑA PARA VISIBILIZAR LA POBREZA Y SOLEDAD QUE AFECTA A PERSONAS MAYORES EN CHILE
La iniciativa busca sumar socios para fortalecer los programas de acompañamiento y atención domiciliaria dirigidos a adultos mayores en situación de vulnerabilidad.

Con el mensaje “La vejez cambia cuando estás presente”, Hogar de Cristo lanzó una campaña digital orientada a sensibilizar sobre las condiciones de pobreza, aislamiento y abandono que enfrentan miles de personas mayores en el país.
La iniciativa busca incentivar a la ciudadanía a transformarse en socia de la fundación para apoyar los servicios de atención domiciliaria que actualmente acompañan a más de 3.200 adultos mayores en 50 comunas de Chile. A través de visitas periódicas, equipos profesionales entregan apoyo social, orientación, acompañamiento emocional y ayuda en temas de salud, alimentación y acceso a beneficios.
Desde la institución advirtieron que el envejecimiento de la población y el aumento de hogares unipersonales han profundizado situaciones de soledad y vulnerabilidad entre las personas mayores. Según datos del Censo 2024, quienes tienen más de 65 años representan actualmente el 14% de la población chilena, cifra que más que duplica el porcentaje registrado en 1992.
La directora social nacional de Hogar de Cristo, Liliana Cortés, señaló que muchas personas mayores sobreviven con pensiones insuficientes, enfermedades crónicas y sin apoyo familiar. La campaña invita a colaborar mediante aportes mensuales para fortalecer los programas de acompañamiento y cuidado destinados a adultos mayores en situación de vulnerabilidad.
El persecutor detectó que las bandas internacionales están tomando un largo camino desde Bolivia, cruzando toda Argentina, para llegar al extremo sur de Chile. Por allí ingresan droga para distribuirla en otras regiones. “Buscan las rutas en que es menos posible que los puedan atrapar”, dice el persecutor.
El persecutor detectó que las bandas internacionales están tomando un largo camino desde Bolivia, cruzando toda Argentina, para llegar al extremo sur de Chile. Por allí ingresan droga para distribuirla en otras regiones. “Buscan las rutas en que es menos posible que los puedan atrapar”, dice el persecutor.












































































































































































