30 de septiembre de 2026
TRES LIBROS PARA CONTAR LA ANTÁRTICA
Este 1 de octubre, la Universidad Gabriela Mistral recibe la presentación de "Clics Antárticos", "Cuentos Antárticos y algo más" y "Así la Proa", tres obras que miran el continente blanco desde la historia, los datos y la imaginación.

Este miércoles 1 de octubre, esas mismas historias vuelven a casa. A las 18:30 horas, en el auditorio de la Universidad Gabriela Mistral, en Av. Andrés Bello 1337, Providencia, se presentarán tres libros que miran el continente blanco desde veredas distintas: la historia, los datos y la imaginación.
En agosto de 2026, el historiador Francisco Sánchez Urra y la periodista científica María Pastora Sandoval participaron en la 12ª Conferencia de Ciencia Abierta del SCAR, el Comité Científico de Investigación Antártica, el mayor encuentro mundial de ciencia polar. Allí se presentó la investigación que da origen a "Clics Antárticos". Hasta Oslo viajó también "Cuentos Antárticos y algo más", que se presentó en la conferencia y en la Biblioteca de Oslo ante la comunidad chilena residente, diplomáticos y científicos, en una jornada coordinada por la Embajada de Chile en Noruega y la organización Cofochilex Norge. Un ejemplar quedó en manos del presidente del SCAR, Dr. Gary Wilson, y desde la Base Naval Antártica "Capitán Arturo Prat" llegó un saludo que emocionó a los asistentes. Fue la prueba de que la mirada chilena sobre la Antártica tiene algo que decir en la mesa grande de la ciencia polar.
Lo que el mundo busca cuando piensa en el hielo
"Clics Antárticos: un continente que pocos visitan y muchos guglean", de María Pastora Sandoval, nace de una pregunta de periodista: ¿se habla más de la Antártica en Punta Arenas que en otros lugares? Para responderla, la autora analizó cinco años de datos de Google Trends en las cinco ciudades puerta de entrada al continente (Punta Arenas, Ushuaia, Hobart, Christchurch y Ciudad del Cabo) y en cinco capitales sin vínculo antártico: Nueva York, Londres, Moscú, Tokio y Delhi.
Los hallazgos sorprenden. Solo tres regiones de Chile, Magallanes, Metropolitana y Araucanía, prefieren el término oficial "Antártica" por sobre "Antártida". Cada alza en las búsquedas tiene una noticia detrás. Las consultas sobre el supuesto "muro de hielo" de los terraplanistas no se concentran en Magallanes, sino en regiones sin vínculo con el continente. Y Punta Arenas permanece en silencio el 80% de las semanas, pero cuando algo ocurre, su interés supera el de cualquier capital. La conclusión es reveladora: la cercanía no genera atención constante, sino la capacidad de reaccionar con una fuerza que ninguna capital alcanza. Los datos revelan además tres públicos distintos (identitario, escolar y de curiosidad general), que exigen estrategias de educación antártica diferentes. El libro, prologado por la comunicadora científica Andrea Obaid, traduce esa investigación para el lector no especialista.
La Antártica contada desde el aula
"Cuentos Antárticos y algo más" es la mirada de la imaginación. Lo escribieron Francisco Sánchez, María Pastora Sandoval y el profesor Miguel Pinchera, con acuarelas de Felipe Vergara, académico de la Universidad de Playa Ancha. Reúne cinco relatos que combinan ficción con hechos históricos de la Antártica chilena. Su rasgo más singular es su origen: estudiantes del Liceo Bicentenario James Mundell de Cholchol, en La Araucanía, participaron en su creación en el marco del programa Embajadores Antárticos. Jóvenes de una zona rural, a miles de kilómetros del hielo, pasaron así de lectores a narradores del continente blanco. El libro fue lanzado en julio en Punta Arenas y puede descargarse gratuitamente, en castellano e inglés, en el portal Mirador Antártico.
El viaje que inicio el impulso del Territorio Chileno Antártico
La tercera mirada es la de la historia. "Así la Proa: 1947, la primera expedición antártica chilena", de Francisco Sánchez Urra, reconstruye la travesía que, hace casi ochenta años, cambió la relación de Chile con el sur. Un país sin rompehielos ni experiencia polar despachó a la fragata Iquique y al transporte Angamos, al mando del comodoro Federico Guesalaga. A bordo iban marinos, soldados, aviadores y cerca de veintisiete científicos y escritores, entre ellos Francisco Coloane y Oscar Pinochet de la Barra. El 6 de febrero de 1947 se fundó en la isla Greenwich la base Soberanía, hoy Base Naval Arturo Prat, primera instalación chilena permanente en la Antártica, donde seis hombres al mando del teniente Boris Kopaitic pasaron el invierno. Esa misma campaña dejó otros hitos: el Ejército levantó la primera cartografía del territorio y la Fuerza Aérea realizó, el 15 de febrero, el primer vuelo antártico chileno.
El libro no se queda en la gesta. Propone leer aquella expedición como el acto fundacional de una continuidad soberana y científica que todavía ordena la política antártica nacional. Rescata además el pensamiento del general Ramón Cañas Montalva y la idea de que hacer ciencia era también fundar derecho. Su relato llega hasta hoy: el Estatuto Chileno Antártico, el nuevo rompehielos Almirante Viel y el papel de Punta Arenas como puerta de entrada al continente.
Un mismo continente, muchas formas de contarlo
Reunir estas tres obras en una misma tarde no es casual. Juntas muestran que la Antártica se construye con buques y bases, pero también con archivos, datos y cuentos, y que la divulgación es otra forma de ejercer presencia. La historia explica de dónde venimos; los datos, cómo miramos hoy al continente; los cuentos, cómo lo seguirán imaginando las próximas generaciones. Que estas tres miradas hayan pasado primero por Oslo antes de llegar a Providencia dice mucho de un país que empieza a contar su Antártica también hacia afuera.
Después de Santiago, los libros seguirán la misma ruta que la expedición de 1947: el 8 de octubre se presentarán en Punta Arenas. Los ejemplares ya están en preventa escribiendo a contacto@miradorantartico.com. Más información sobre los libros, sus autores y su paso por el SCAR 2026 en www.miradorantartico.com.

La Casa Rosada aseguró que compañía Thales UK Limited realizó operaciones aéreas con una aeronave de matrícula británica “sin autorización de las autoridades argentinas”. Además, dio un plazo de dos semanas al Reino Unido para frenar actividades vinculadas a la explotación de hidrocarburos en la zona disputada.
La Casa Rosada aseguró que compañía Thales UK Limited realizó operaciones aéreas con una aeronave de matrícula británica “sin autorización de las autoridades argentinas”. Además, dio un plazo de dos semanas al Reino Unido para frenar actividades vinculadas a la explotación de hidrocarburos en la zona disputada.
































































































































































