16 de agosto de 2026
INVESTIGADORES CHILENOS SIGUEN EN NORUEGA LA RUTA DE MOSCAS QUE LLEGARON A LA ANTÁRTICA
Un equipo encabezado por el investigador Hugo Benítez recorrió el norte de Noruega en busca de especies relacionadas con moscas detectadas en la Antártica, con el objetivo de reconstruir mediante análisis genéticos cómo pudieron llegar al continente blanco.

Un equipo de investigadores chilenos realizó una expedición por el norte de Noruega para buscar el origen de dos especies de moscas que actualmente están presentes en la Antártica y zonas subantárticas. La misión busca comparar las poblaciones de ambos extremos del planeta y reconstruir, mediante análisis genéticos, una posible ruta de llegada al continente blanco.
La expedición fue encabezada por Hugo Benítez, investigador del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC), del Instituto Milenio BASE y académico de la Universidad Andrés Bello. Junto a Jordan Hernández, estudiante de doctorado de la Universidad Católica del Maule, y Franco Cruz, académico de la Universidad Santo Tomás, recorrieron más de mil kilómetros por el norte de Noruega, atravesando bosques, fiordos y sectores cercanos al círculo polar ártico.
Una de las especies estudiadas es Trichocera maculipennis, conocida como mosca de invierno, registrada en la Antártica desde 2006 y asociada inicialmente a sistemas de aguas servidas de estaciones científicas. La segunda es Psychoda albipennis, conocida como mosca de los desagües, cuya presencia en la Antártica fue documentada formalmente en 2024. Ambas han sido encontradas también en ambientes relacionados con instalaciones humanas.
Durante el recorrido por Noruega, el equipo recolectó ejemplares de Psychoda albipennis, además de otras especies de insectos. Estos individuos serán comparados genéticamente con poblaciones de la Antártica, Navarino y Cabo de Hornos. El objetivo es determinar si existen similitudes que permitan establecer posibles rutas y tiempos de llegada de estas especies al extremo austral.
La investigación apunta además a comprender cómo estos insectos logran sobrevivir en ambientes extremos. Según la hipótesis de los investigadores, la llegada de estas moscas a la Antártica estaría relacionada con el transporte involuntario generado por la actividad humana, como barcos, aviones y otros medios de desplazamiento. El análisis de sus características genéticas y biológicas permitirá conocer mejor su adaptación a las condiciones del continente blanco.
Fuente: La Tercera
La alcaldesa Ana Mayorga anunció que el municipio ya cuenta con un terreno para el futuro establecimiento y destinó a un funcionario con dedicación exclusiva para desarrollar el proyecto, con la meta de contar con un diseño antes de finalizar este año.
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